sábado, 13 de octubre de 2012

Ruta del Bakalao



Hoy hay espacio para hablar sobre la Ruta Destroy o mejor conocida como, la Ruta del Bakalao, que consistió en el mayor movimiento clubbing de España, directamente en la movida valenciana, que tuvo consecuencias a largo plazo sobre la forma de ocio nocturno. Este término fue acuñado por Vicente Pizcueta, un gurú de la noche valenciana.

Hecho por y para los españoles, esta ruta se enmarca en el contexto de un país recién salido de una transición democrática tras la represión franquista, que en todos los ámbitos de cultura tuvo sus consecuencias. Todo empezó a finales de los años 70, en plena transición española y durante la era Post-Punk y New Romantic (la llamada era new wave), la ciudad de Valencia empezó a florecer, no sólo musicalmente sino también culturalmente.

En la legislación española había un vació legal, en todo lo relacionado al ocio nocturno, que fue aprovechado por los empresarios de las discotecas valencianas; a esto se unió la poca preocupación y poca información, que había sobre las drogas en España.

En el año 1991 llegó a producirse un verdadero movimiento social de dimensiones extraordinarias. Más de 30.000 jóvenes de todas partes de España se congregaban, sólo en las diferentes discotecas de la Ruta Destroy, en torno a la ciudad del Turia, para pasar fines de semana inolvidables. Se habla de 50.000 en sus fines de semana más relevantes. este boom continuaría hasta el año 1994, a partir de 1995 el descenso fue en picado.

Muchas personas realizaban cada semana cientos de kilómetros, sólo para vivir la llamada fiesta valenciana o el festival valenciano. Se empezó a hacerse muy común el hecho de fletar autobuses desde cualquier punto de la península para un desplazamiento más cómodo y barato junto con gente del mismo signo.



Estas fiestas acabaron derivando en el culto a las discotecas, introduciendo en España una música de baile, basada en sonidos de importación que asiduamente traían los disc-jockeys, valencianos o no, desde Londres, Manchester, y otras ciudades Europeas.

Consistía en una forma de ocio nocturno de miles de jóvenes españoles. Entre las discotecas de la carretera de “El Saler” destacaron salas como:


BARRACA

Fue a raíz de abrirse una sala llamada Oggi, donde Juan Santamaría mezclaba toda clase de rarezas electrónicas y guitarreras, para un público muy selecto con grandes inquietudes musicales y culturales. La sala no tardó en decaer por una seria de problemas, algunos relacionados con la heroína; luego se trasladaron a la sala Metrópolis, en un intento de agrupar todas las tribus urbanas Valencianas, pero también trajo problemas por la rivalidad entre ellas; finalmente la fiesta se trasladó a la sala Barraca.


Empezando por Juan Santamaría con su particular estilo ecléctico, pasando por Carlos Simó con la llamada "música blanda", y por muchos de las bandas que se escuchaban entre estas paredes: Depeche Mode, U2 y The Cure, Joy Division... la magia que irradiaba esta sala se contagio a todos los noctámbulos y tribus urbanas que la frecuentaban, siendo el ambiente respirado único, a diferencia de las salas convencionales, donde el factor sexual era el dominante, por encima del musical y hedonismo.


Algo importante que destacar, fue el plano teatral dentro de las sesiones que se realizaban, a parte de los conciertos que en la sala se daban, las performances y actuaciones de todo tipo. Eran un hecho habitual, por el cual, la sala pasó a ser un lugar de reunión de artistas y gente de mentalidad inquieta, que creaban una cultura alternativa y diferente.

Se dice, que era todo un espectáculo ver cómo vestía la gente habitual de Barraca, ya que por entonces muchos consideraban un ritual el hecho de vestirse para la fiesta.


Además, Barraca fue una de las primeras salas españolas donde hicieron aparición las drag-queens, como la famosa Faraona. Otros aspectos a destacar de esta sala fueron su pista giratoria, su piscina, donde la gente se bañaba de forma desinhibida, los caballos de tío-vivo, que se convirtieron en marca de la casa, y su terraza.

Sus principales sesiones fueron las de sábado noche y domingo tarde-noche. Fue tanta la importancia de Barraca en el amanecer de esta época, que al «sonido Valencia» se le denominaba por los propios valencianos, alrededor del año 86, como «música barraquera».


Mencionar sus fiestas especiales de Nochevieja, verdaderas orgías de buena música y buen royo, su magnifica carpa y los caballitos que tanto dieron que hablar, y una pista giratoria que animaba aun más a bailar en esa locura.



CHOCOLATE


Poco después del comienzo de la etapa exitosa de Barraca, apareció Chocolate, que anteriormente había sido un almacén de arroz, a 200 metros de la primera.
Esta estaba dedicada a sonidos funky y se llamaba en sus inicios Chocolate Cream. Su fachada estaba decorada en honor a su nombre, de color marrón oscuro y chorretones cayendo de la parte superior

En contraposición al colorismo de Barraca, esta fue durante años la sala principal de la psicodelia y de música oscura, que iban acompañados de la ambientación del lugar, con una iluminación tenue. Se ganó su público devoto, amante del cuero y del color negro. La terraza era popularmente conocida como "La Jungla".

Toni Vidal, más conocido como Toni El Gitano, fue su principal responsable musical esos primeros años, que pinchaba, entre otras cosas, temas muy avanzados que experimentaba con la mezcla del rock y la electrónica. También se programaron conciertos en esta discoteca.




SPOOK FACTORY


Apareció en el año 1984 en la escena valenciana, anteriormente se llamaba San Francisco y estaba dedicada a pijos o niños pera. Esta discoteca estaba situada cerca de la ciudad, pero durante sus primeras sesiones apenas atraía gente y fueron las circunstancias, lo que provocó que llegase el éxito.

Esto ocurrió cuando las autoridades castigaron a Barraca y Chocolate, a un mes de cierre por ciertos acontecimientos, situación de la cual se aprovechó Spook Factor, nunca volvió a estar vacía hasta al menos 1995 o 1996.


Su pinchadiscos se llamaba Juanito Torpedo y la linea musical que llevaba, estaba a medio camino entre Barraca y Chocolate, ya que se trataba de atraer a este tipo de público. Poco después llego Fran Lenaers, quien consiguió darle gran notoriedad a las sesiones, integrando una gran técnica en las mezclas con música muy variada.



Otro factor que atrajo más éxito a la discoteca, fue el hecho de ser la primera sala con un horario realmente amplio. Al principio abría a las 6 de la mañana, recogiendo a la gente que venia de Barraca, Chocolate y otras discotecas, que cerraban a las 5 o 6 de la mañana. Seguramente por su gran aceptación, adelantó su apertura a las 11pm.

Cerraba a primera hora de la mañana, pero solo durante media hora, y con el público dentro, las luces de limpieza encendidas y la música apagada, para retomar la sesión tras esa media hora hasta mediodía del día siguiente; aunque poco a poco ese horario de cierre, fue alargándose hasta bien entrada la tarde del día siguiente. Poco a poco se fue obviando ese pequeño parón de media hora, y en los primeros años 90, llegó a abrir cada viernes desde medianoche hasta las 16pm del sábado.

En sus inicios atraía a más gente los domingos de madrugada, pero con los años afianzó su sesión de viernes noche, como sesión principal y se hizo dueña de esa franja horaria. Algunos de los disc-jockeys destacados que pasaron por Spook Factory fueron, ya en los 90, Luis Bonías, Arturo Witten y Vicente Mafia.




ESPIRAL

Saliendo un poco de la habitual linea recta que bordeaba el sur de la costa valenciana, encontramos Espiral que saltó a la fama en 1986. Esta discoteca se abrió a finales de los 70 y se dedicaba, hasta entonces, a los sonidos disco.


Jesús Brisa llevó a la sala gran variedad de música rock/pop no comercial, sonidos oscuros y electrónicos. este club se caracterizó por atraer a un público menos selecto, más "de barrio", pero el más brutal de la ruta.

Tenía una terraza con piscina, los servicios eran compartidos entre ambos sexos, todo estaba permitido, no había reglas y el "todo vale" era el lema. Era considerada como la más "cañera" del momento, hasta su sonado cierre y reconversión en versión "light" entrados los 90.


Sus principales sesiones fueron las del sábado tarde y noche, sin mencionar sus habituales e inacabables maratones. Fue la primera de las grandes en caer.


PUZZLE


En 1986 también llega Puzzle, llamada anteriormente New Bunker, a cargo de Carlos Simó, ex-DJ de Barraca, que decidió abrir una sala por la mayor demanda de público.

Se trataba de una discoteca muy moderna, con elementos novedosos en materia de iluminación y decoración; musicalmente se enfocó a sonidos más frescos, synthpop, technopop y house.


Uno de sus primeros disc-jokeys fue Luis Bonías, les seguiría dos hermanos, conocidos como Los Gemelos, que serían quienes les daría personalidad propia y fama a esta sala, con una música menos industrial y oscura, que tuvo gran aceptación.

En sus inicios no atraía mucho público los sábados noche, pero con una ampliación de horario (cerrando alrededor de las 17 del domingo noche), ayudó a que se llenase de gente procedente principalmente de Barraca, Chocolate o Spook. Tuvo también sesiones los domingos por la noche, donde acudía gente chic y sofisticada. Junto con Barraca y Spook Factory, era la favorita del público gay.



 

Tenía una terraza ajardinada con soportales a ambos lados, llenos de acuarios y con zonas para sentarse, su cafetería estaba en el mismo edificio, pero separada de la sala.




NOD

Conocida como Don Julio, por ser su nombre anterior, es la inversión de la palabra Don. Dirigida por otro personaje importante en la movida valenciana, como fue Clemente Martínez, anteriormente gerente de sala en Spook. A los platos encontrabamos a Kike Jáen y Dj Nino.



Estaba situada cerca de Espiral, en medio de campos de naranjos, teniendo mucha afinidad de público con esta; acabó siendo el after-hours de Espiral, dado que abría los domingos por la mañana su sesión especial.

Pensaron que el nombre de Don Julio, no era nada comercial, con lo cual, al poco tiempo de funcionar la discoteca con este nombre, decidieron quitarle la palabra "Julio", e invertir la primera. Al hacer físicos estos actos en el letrero principal, quedó NOD con la letra N al revés, hecho que adoptaron de forma inteligente de cara a la imagen de la discoteca.


Esta discoteca fue la principal responsable de la cultura de parking, lo que hoy se conoce como botellón. Los responsables de la misma sala junto con la iniciativa del diseñador de moda Francis Montesinos, apoyaban este tipo de ocio, animando a la gente a hacer paellas gratuitas en la parte posterior de la discoteca.



Frecuentemente montaban fiestas en el mismo parking, a finales de los 80 y principios de los 90, podía haber tanta o más gente en los parkings de las discotecas, que dentro. Este tipo de ocio fue cortado por los responsables de las propias discotecas, por la cantidad de dinero que dejaban de ganar y peligrosidad por la cercanía de la carreteras conflictivas de tráfico.



ACTV

Abierta en 1987, situada en un llamativo edificio histórico conocido como Termas Victoria, de ahí el nombre (Actividades Culturales Termas Victoria, aunque durante un tiempo se extendió el nombre de Arturo Controla Toda Valencia).


Uno de sus primeros disc-jockeys fue Fran Lenaers, otro gran Dj que la lideraría después, es Arturo Roger. Este último apostó por sonidos frescos y sus sesiones, en los inicios, fueron las after-hours de sábados y domingos. Introdució el "New Beat" que se trataba de una mezcla de EBM y techno, con un toque de distorsión del "sonido ácido"y acid house. Le siguió algunos djs como Josel, Manolo el Pirata y Manolo el "Machaca".

ACTV era una discoteca ecléctica, tanto musicalmente como la clientela, ya que reunía uno de los públicos más peculiares de Valencia, incluso personajes famosos camuflados entre el aforo empedernido.



Fue considerada una de las principales salas de la Ruta Destroy y una cita casi obligada durante los domingos a partir de la tarde, al ser la última sala importante en cerrar el fin de semana, se convirtió en lugar de reunión de la gente más importante de la noche valenciana.

A finales de los 80, ACTV acabó especializándose y concentrando al público más "rutero" en sus sesiones, de domingo tarde-noche a lunes por la mañana, durante una temporada también abría los lunes por la tarde.




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La gente se unía gracias al boca a boca, también gracias a numerosos programas de televisión dedicados en parte o totalmente a la cultura musical, como La Edad de Oro, Musical Express, A Uan Ban Baluba Balam Bambú, Popgrama, Aplauso, La Bola de Cristal o Tocata en Televisión Española, o Estoc de Pop en la TV3 catalana.

También las emisoras de radio, o programas de radio, en especial las pirata realizaron un aporte de gran importancia, algunas como Ràdio Klara, y en especial su programa Cementerio Putrefacto. Otras como Radio Funny, Radio Luna, Onda Libre, Radio Límite, Radio Actividad, Radio Spektra, Radio Nivel, Radio Basca, Radio Cosmos, Taquicardia Radio u Onda Golfa. Estas fueron apareciendo y desapareciendo, algunas perseguidas y clausuladas, otras se legalizaron.


Los medios escritos también estuvieron presentes en publicaciones como: Barraca Magazín, Estricnina, Comida de Perros, Deportación, No Tocar, o El Pene Enmascarado.


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Existió una cierta conexión Valencia-Ibiza durante mitad de los 80.

Es a partir de 1992 cuando los medios de comunicación empiezan a hacer eco de este movimiento, desde 1993 los despliegues policiales empiezan a abundar. Todo esto crea y una gran alarma y presión social, satanizando por completo este movimiento. 

La tensión aumenta con el crimen de Alcárcer, donde tres adolescentes fueron raptadas cuando se dirigían a una conocida sala de Picassent llamada Coolor, por un habitual visitante de las discotecas del bakalao, Antonio Anglés Martins.



La música comienza a ganas bpm y perder calidad, las masas de jóvenes tienen menos inquietudes sobre la calidad musical, las camisas estridentes y la ropa llamativa, van dejando paso a los chandals o las bombers, a modo de ejército clónico.

Se ponen de moda nuevas salas cercanas a Valencia, que dejan en segundo plano el nivel musical y apuestan directamente, por atraer el clima de cordialidad, libertad y buen rollo. Algunas de ellas son Alkimia en Xátiva, Punto Rojo en Moncofa, Masia en Segorbe...

En el año 1994 las discotecas del movimiento han desaparecido, salvo excepciones, como la sala The Face, llamada anteriormente Dreams Village, siendo la última incorporación importante al movimiento y siendo un verdadero oasis clubber, en una Valencia decadente. También hablar de Ku-Manises, que empezó a rescatar los años más gloriosos de la época, con el llamado "Remember".

En 1996, el buen ambiente se empieza a perder con sonados cierres como Spook Factory, el bar de copas "El Torero" situado en el mismo parking y dedicado a mákina dura. Tanto fue la decadencia, que ahora en España el término Bakalao o Bakala se usa en modo despectivo, para referirse a la música electrónica acelerada y simplista, y a sus seguidores.

Posteriormente quedaron y aparecieron reductos de calidad en la música electrónica, como la propia The Face, Caballito de Mar, Planet Valencia y Límite Local, que eran frecuentadas por los nuevos "ruteros"; gente joven atraída por la antigua fama de la Ruta. Algunas otras discotecas empiezan una etapa de serios vaivenes o cierres y reaperturas por falta de interés, como es el caso de Barraca. Otras empiezan a desaparecer definitivamente, como Espiral, Zona, Heaven, NOD, Spook Factory... hasta deja de existir "la Ruta" como tal.

Otras discotecas desaparecieron del movimiento por diferentes cambios, uno es The Face o Puzzle, gracias la incorporación de la música house; otro caso fue el de Chocolate, con toda seguridad la sala de la Ruta Destroy con la peor evolución musical, dirigida a públicos extremadamente joven e incorporando el happy hardcore y el hard house. Todas ellas muy alejadas del esplendor que tuvieron años anteriores.

Uno de los ingredientes esenciales, que hacían que en las discotecas se respirara un ambiente poco propicio a los problemas, entre la clientela y por los cuales era habitual ser amigo de los desconocidos, eran las drogas y el tipo de droga. El alcohol no se consumía en dosis exageradas y la cocaína era casi inexistente en este tipo de ambientes.

La droga más destacable dentro de esta movida, entre 1983 y la navidad de 1988, fue la "mescalina valenciana", compuesta por MDA (la droga del amor), con un marcado efecto alucinógeno cercano al LSD. Esta sustancia se presentaba practicamente en su totalidad en forma de cápsulas, principalmente de color verde, pero también rojas. Desapareció por motivos que no están nada claros, seguramente por la aparición de otra sustancia anfetamínica, el sulfato de anfetamina, conocido popularmente como "speed".



El Extasis (MDMA) que hizo acto de presencia en Valencia desde el 87-88, empieza a causar estragos en las discotecas, debido a que el consumo de dosis cada vez es más masiva. 

En aquella época, la droga era vista por algunas personas un vehículo para la evasión, estaba más idealizada y menos estigmatizada que actualmente, con lo cual, casi todo el mundo de este ambiente participaba de ella. Poseía cierto carácter alucinógeno en el aspecto de que parecía "abrir la mente a los sentidos", dando la impresión de que los sentidos se agudizaban.


Otras sustancias como la marihuana y el hachís, o el LSD (los populares "tripis") también solían verse, aunque en bastante menor frecuencia, dado que o bien relajaban, o bien desconectaban de la música.

Las drogas proporcionaron un efecto negativo. Mucha gente consumió este tipo de sustancias de forma demasiado continua y ello le acarreó consecuencias, algunas graves. 

La pérdida de pureza en la droga y otros factores, como la atracción de gente conflictiva, van ocasionando cada vez más problemas de peleas y mal ambiente, en las puertas de las discotecas se empiezan a ver individuos agresivos que realmente aumenta la sensación de inseguridad. 

A finales de los 90, ningunos de los sonidos superaba con éxito la prueba del ambiente de absoluta cordialidad; la violencia y la agresividad empiezan a ser una tónica habitual en esa clase de locales.



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Las salidas se podían adelantar al jueves y durar hasta el lunes por la tarde, la gente ni siquiera contrataba con alojamiento en Valencia. Pasaban 72 horas del fin de semana "de fiesta" en los locales, salgo pequeñas pausas para dormir o comer algo, se empezó a hacer frecuente la costumbre de salir de fiesta por la mañana, tras hacer dormido de noche.

Las rutas más habituales durante un fin de semana eran estas, señalando en negrita las más destacadas:

Jueves noche: Acción / Metrópolis
Viernes noche: Spook Factory / KU-Manises / Heaven / The Face
Mañanas de sábado: ACTV / Spook Factory (cont.)
Sábado tarde: Espiral / ACTV (cont.)
Sábado noche: Barraca / Chocolate / Espiral / Ku-Manises / The Face / Spook Factory / Puzzle / ACTV
Mañanas de domingo: Spook Factory(cont.) / Puzzle (cont.) / Heaven / NOD / The Face (cont.) / El Templo / ACTV
Tardes de domingo: Barraca / Villa Adelina / ACTV / NOD
Noches de domingo: ACTV(cont.) / Puzzle / Barraca / The Face
Lunes: NOD / Zona


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NOTICIA:



LIBRO:

Sáenz Palma, D. (2008) Libro La Ruta, Una historia a ritmo de música bacalao. Venta por internet "larutabacalao@yahoo.es".





DOCUMENTALES:

72 Horas: La Ruta a Valencia:



Canal Plus 1993. Hasta que el cuerpo aguante:



Ruta del Bakalao 1995. Antena 3:



Linea 900 - Qué ha sido de la Ruta del Bakalao:



Las cenizas de la Ruta Destroy:



Discotecas Valencia:


PAGINAS WEB:





FESTIVAL:

Festival destinado a todo el movimiento de la época de los 80s y primeros 90s.



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Testimonio de la una persona que lo vivió en el centro de la pista:

Comencé en "la ruta" a los dieciséis años y estuve más o menos hasta los diecinueve. No recuerdo haber tomado la decisión de ir, más o menos era lo que hacía todo el mundo. Fue un fenómeno masivo. En Valencia había una discoteca, el NOD, que en principio era un nombre más, pero también eran las siglas de No Olvides Drogarte. Acabé yendo a toda la ruta: el Chocolate, el Puzzle, la Barraca, el famosísimo Spook… Bueno, estuve en todas menos en una, el Maná, que me pilló pequeño. Esta era mítica porque, entre otras cosas, allí murió gente por la mescalina.

En "la ruta" te podías pasar un fin de semana entero pasando de una discoteca a otra, bailando, tomando drogas y conociendo gente de viernes a lunes. En Alicante estaba la Zentral, que era una especie de catedral luminosa en medio del campo. La mayoría de los sitios abrían a las dos del mediodía y cerraban a las dos del día siguiente. Villa Delina abría los lunes a las siete de la mañana. No creo que sea fácil imaginarse aquello. Todo era nuevo, no sólo por ser adolescentes, sino porque nadie sabía lo que iba a pasar cada noche.

Mi primer recuerdo es bajar a Valencia y ver el gigantesto parking del Spook. También había aparcamientos animados en el Puzzle, el The Face, el Chocolate y el famoso Heaven. El parking era un hervidero donde se hacía la vida social, a los coches de al lado se les llamaba "vecinos". Había discotecas con bafles en los aparcamientos. Si no te sacaban la música, poníamos los Pioneer a toda tralla. Si había cerca un equipo mejor que el tuyo te acercabas y te ponías a bailar.

Las rayas de speed se hacían en el capó y siempre invitabas o te invitaban. No se entendía tomar la pastilla sin meterte luego tres o cuatro rayas de speed. Se hacía así, directamente en el capó, si pasaba el "segurata" nunca te decía nada. El principal efecto del speed era potenciar las pastillas. Por cierto, eran pastillas marrones, más pesadas y mejores que las que hay ahora. Imagínate chavales de dieciocho años, con toda la energía concentrada, con las drogas y con una música que no aflojaba nunca.

La única vez que decrecía el ritmo era cuando el DJ te preparaba para un subidón triple. A veces hasta te entraba miedo de saber cómo ibas a poder bailar eso. Yo soy delgado y de constitución fuerte, pero no se cómo aguantaba la cantidad de horas que he bailado histérico. La gente se volvía loca, pegaba patadas hacia arriba, tiraba los brazos al aire.

Lo maravilloso era vernos a todos igual, ver a tu amigo Nacho llorando porque no sabía si iba a ser capaz de bailar la siguiente canción. Los famosos pitidos que sonaban en los temas te daban energía, como esos gritos que ponían de "vamos allá". Era como la guerra, la pista era una trinchera. Nos dábamos ánimos unos a otros para seguir.

La pista era sagrada. No se te ocurría liarte con nadie, se veía como una falta de respeto. Si querías ligar, te ibas fuera del club, al coche o a donde fuera. Lo normal era dejar el sexo para los días de entresemana. El rollo de pareja cortaba la fiesta, porque éramos todos un poco como hermanos. Ahora, cuando sales, tienes claro que eso es una película, que dura un tiempo limitado, que luego vuelves a casa. Allí, con diecinueve años, te creías la película de verdad, era muy normal acabar la noche con gente a la que no conocías, con todos tus amigos por otro lado. Luego, cuando ya casi ni te acordabas, te encontrabas con tus amigos desencajados en un coche que no conocías, con gente que no habías visto nunca.

En la pista alguien decía "arriba" y tú le dabas la mano, le ayudabas, decías "vamos allá". Apenas había sexismo, ni peleas por mirar a la novia de otro. Las chicas no estaban para entrarlas, sino para mirarlas. Era maravilloso contemplarlas "puestas", felices, moviendo los abanicos. Por cierto: siempre he tenido la sensación de que se ponían más que los chicos. Bueno, es difícil de decir. Era todo muy comunitario.

Te pisaba alguien y le dabas un abrazo. Los tíos, cuando no podían más, se cogían de la mano de dos en dos. El "pedo" te había superado, pero no podías quedarte atrás. En la calle, flipabas cuando veías un coche con todas las pegatinas de las discotecas a las que ibas. Te ponía de buen humor: "mira, otro fiestero". Si paseabas por Alicante con una camiseta de la Zentral lo más seguro es que alguien te parase, te diera la mano y te dijera: "nos vemos el finde".

No existía el tema de "tú no comes pastillas para poder conducir". Nos daba igual que estuviese drogado y le agradecíamos mucho que hiciese el esfuerzo de llevarnos y arriesgarse a un accidente. Conducíamos a ochenta. Tardábamos cuatro horas hasta Valencia en vez de dos. Me acuerdo de Sergi que decía que se guiaba por la raya continua de la carretera. No sé cómo llegábamos…

La pastilla era objeto de veneración. En la Zentral, por ejemplo, tenían un láser que, poco a poco, dibujaba una pastilla que luego se movía por todo el local. De repente, al lado, dibujaban un chico, poco a poco también, hasta que llegaba un subidón de ritmo. Entonces el muñeco se ponía la pastilla encima de la boca y se la comía. Luego los ojos se les salían de las órbitas, como en Beetlejuice. Había un tintineo previo, la música pegaba un brinco y entonces todo el mundo de la discoteca se metía las "pasti" a la vez.

Siempre había alguien para invitarte, siempre había alguien con coche dispuesto a llevarte a casa. No sé cómo los "camellos" de discoteca hacían negocio, porque dos de cada tres personas traían la droga de casa. Llegó un momento en que el bakalao era la primera opción de ocio para la juventud en Valencia.

Entonces, Radio Nou, la radio pública, tuvo que hacer su programa de bakalao, patrocinar fiestas, con todo el mundo puesto y el logo de Canal Nou en una pared de la discoteca. Había un programa mítico, Bikini Club, que llevaba un señor mayor. Cuando aparecía por allí , todo el mundo le ofrecía dosificadores, pero él decía "no, no, que ya voy calentito".

Había cosas muy evidentes, como un after que se llamaba Hook, en Torrevieja, cuyo parking daba al Aquapark. Hook abría de 7 de la mañana a 4 de la tarde. Allí coincidían, separados sólo por una alambrada, los bakalas totalmente "rotos" y familias normales subiendo las escaleras para tirarse por el tobogán. Los niños con sus flotadores se quedaban flipados oyendo el pum pum pum y mirando a la gente desfasada.

En Almoradí, el pueblito de la Zentral, la gente sacaba a pasear al perro y veían los láser de la discoteca dando vueltas, chicas con minifalda, desencajadas, con las gafas de sol. En Alicante salió Onda 15, que emitía muchas veces desde los clubes. Todo el mundo sabía que los locutores iban drogadísimos. Eran míticas las retrasmisiones, con esos gritos y esos silencios que no venían a cuento. Entonces los padres comenzaron a mosquearse, los medios también y Canal + hizo el famoso reportaje, tipo "Mi cámara y yo", sobre la ruta bakala.

El tema de los controles llegó en el 95 o el 96. A un kilómetro de Almoradí te ponían un control de la Zentral. Ni siquiera te pedían el carné: tenían muy claro a por lo que iban. Te bajabas y te registraban el coche entero. No había nadie que fuese allí a tomar una copa. He visto a chicas que llevaban las pastis en un hueco del tacón alto. También en las bragas o en el sujetador. También se escondían en el capó, en el motor, en la chapita de la marca que está en el volante… Tampoco te paraban mucho rato, porque la gente llegaba desde Granada, Madrid, Murcia… se formaban colas tremendas y sabían que algún tonto iban a pillar seguro.

En 1997, empezaron las redadas dentro de las discotecas. No mandaban policía sino a GEOs con uniforme azul y metralleta. Tú estabas en la Zentral dándolo todo y te decían "acaban de llegar furgones de la policía". Pasabas de tocar el cielo a estar tirado en el asfalto rodeado de tíos con uniforme. A los que iban muy pedo los metían al furgón.

Te he contado todo muy idílico porque yo me lo pasé muy bien en esa época. Ahora te voy a contar la parte negra. Estuve una vez en el Heaven cuando murió una persona y los porteros le pusieron una manta encima y lo dejaron ahí. Murió a las cinco de la tarde, no querían cerrar la discoteca y la gente siguió bailando. Muchos acabaron desquiciados. No podían hacer otra cosa.

He conocido a muchas personas que perdieron la relación con sus padres para luego irse a vivir con el primero que se lo propusiera. De pronto te encontrabas a una chica que era de Valencia y estaba en Alicante con cien pastillas. Se las había robado a su novio y estaba por ahí de fiesta sola. Con ese cargamento se tiene para vender y vivir. Yo era de los mejor educados y también robé a mi padre. Cuanto más dinero, mejor era la fiesta.

Mucha gente se quedó muy colgada con los tripis. Conozco a un chico que literalmente se ha quedado retrasado. Se comía dos o tres tripis cada finde. No teníamos referente de cuál era nuestro nivel de tolerancia. La gente se comía seis o siete pastillas por fin de semana.

Pocos llegaban a la Universidad, todo el mundo se ponía a trabajar para pagarse las pastillas. Las drogas principalmente se manejaban en los pueblos. Los de la ciudad pasábamos de traficar, porque queríamos llegar a la Universidad. En los pueblos se barrieron todas las aspiraciones académicas y laborales. A mí me encerraron en un internado para que siguiera adelante y recuerdo estar levantado un viernes noche, escuchando las emisoras de la ruta. Se me cayó alguna lágrima.

Me compré unos pantalones atados con cuerdas a los lados. Fueron un exitazo. Llevaba mi camisa de cuello alto, con un símbolo comanche, muchos anillos, todo muy ochentas. Había un par de tiendas míticas: Dinamita, Trocadero… Importantísimo tener tres o cuatro camisetas de las discotecas, además de muchas pegatinas que demostrasen dónde habías estado. Daban prestigio, te identificaban como un fiestero de la hostia. Volvemos a lo mismo: eran como los sellos del Camino de Santiago. Yo tenía un amigo que se llamaba Luz Divino, que era un bailarín excepcional. El tío iba con una camiseta de la Zentral, sin mangas y con muchas muñequeras, luego una pluma grande y las botas de metal.

Y tampoco hemos hablado de los himnos. Aparte de Chimo Bayo, estaba ese que ponían en todas: "Cuatro ruedas tiene mi coche / cuatro pastillas me como esta noche / si un cuartito no coloca / un tirito y a la boca / qué ricas qué ricas / que están las pastillitas / a mí me gustan las pastillas / verdes, rojas y amarillas". A veces quitaban el volumen y nos pillaban a todos gritando la letra. Por la mañana ponían una canción superchula, el "Golden Dreams", que era premákina, con un rollo tecno pop. También estaba el "Terra Titanic". O esa que decía "We need freedom, we need freedom…"




Atrás quedan en el recuerdo, para muchos treintañeros y cuarentones, nombres, algunos de ellos míticos, como Barraca, Chocolate, Spook Factory, Espiral, NOD, Puzzle, ACTV, El Templo, Heaven, Zona, Galaxy, Villa Adelina, Arsenal, Looping, Coliseum, Acción, El Torero, Metrópolis, Chapulín, Oggi, Delfos, Yucas, Ufo's, etc.




2 comentarios:

  1. vaya época!!! no digo si fue buena o mala, eso cada uno que decida, pero I-RRE-PE-TI-BLE

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